Borja Castelar organizó su charla en torno a cuatro elementos que, según planteó, definen hoy la empleabilidad: mentalidad de aprendiz permanente, power skills, alfabetización en inteligencia artificial y marca personal.
Por qué power skills y no soft skills
Castelar cuestionó el término habilidades blandas por su connotación de menor relevancia frente a las habilidades técnicas, y propuso reemplazarlo por power skills. Su argumento no es solo semántico: según explicó, gran parte del éxito profesional depende de estas habilidades y no de las técnicas, aunque la mayoría de las personas dedica casi todo su tiempo de formación al lado técnico. La diferencia clave está en el método de aprendizaje. Mientras las hard skills se enseñan con teoría, contenido y evaluación estructurada, las power skills se desarrollan casi exclusivamente con práctica repetida y feedback, algo que el sistema educativo tradicional rara vez entrega.
Mentalidad de aprendiz permanente
Castelar sostuvo que la velocidad del cambio hoy hace que aprender de forma continua deje de ser una opción y se convierta en una necesidad estructural. A diferencia de décadas anteriores, donde era posible sostener una carrera con conocimientos adquiridos una sola vez, hoy la actualización constante es indispensable. De ahí que la curiosidad, dijo, sea uno de los rasgos que más valora al contratar: nunca fue tan fácil aprender casi cualquier cosa, pero eso exige también una actitud autodidacta que compense las limitaciones de un sistema educativo formal que, en su diagnóstico, sigue centrado en contenidos memorísticos y no en habilidades humanas.
Cuatro recomendaciones concretas para desarrollar power skills
Empezar por las fortalezas, no por las debilidades. Castelar relató su propia experiencia de alto desgaste en un primer trabajo muy analítico, pese a que ese perfil no era su fortaleza natural, como punto de partida para invertir en autoconocimiento antes que en corregir debilidades. Recomendó dos herramientas concretas para ese trabajo: un test de personalidad de acceso gratuito y el libro Ahora, descubra sus fortalezas, que identifica los principales talentos de una persona y cómo aplicarlos.
Elegir una power skill por semestre y trabajarla con práctica deliberada, por ejemplo con clases de oratoria o teatro para mejorar la comunicación, sumadas a una rutina diaria breve de práctica física de esa habilidad.
Grabarse hablando y revisar la grabación en dos pasadas separadas: primero solo el video, prestando atención al lenguaje corporal, y luego solo el audio, para identificar muletillas, tono y velocidad.
Aplicar cuatro elementos al escribir instrucciones para inteligencia artificial: dar contexto suficiente, asignar un rol específico al modelo, pedir una acción concreta y definir el formato de salida esperado, además de pedirle al propio modelo que haga preguntas antes de responder.
Persuasión y storytelling
Castelar dedicó buena parte de su charla a la persuasión, apoyándose en una anécdota de sus primeros días en ventas. Tras una llamada comercial que él consideró impecable, un colega más experimentado le señaló que el problema había sido justamente hablar demasiado bien y no dejar hablar al cliente. De esa experiencia derivó tres elementos que, según su experiencia, sostienen la capacidad de persuadir: interés genuino por el otro, escucha activa y storytelling, es decir, comunicar ideas a través de historias concretas en lugar de presentaciones abstractas.
De la inteligencia artificial al futuro del trabajo
Sobre el impacto de la inteligencia artificial en los empleos, Castelar fue cauto respecto de las predicciones específicas sobre qué trabajos desaparecerán, y propuso en cambio un marco más general basado en cuatro factores: qué tan social, creativo, repetitivo o solitario es un trabajo. Los roles más repetitivos y solitarios son los más expuestos a la automatización; los más sociales y creativos, los menos expuestos. En esa lógica, ubicó al emprendimiento como uno de los ámbitos donde la combinación de creatividad y vínculo humano seguirá siendo difícil de reemplazar.
De la teoría a la acción
Castelar cerró con un marco de tres condiciones necesarias para pasar del conocimiento a la acción: deseo, creencia en la propia capacidad, y lo que llamó tiempo químico, en referencia a la conciencia de la propia finitud como motor de urgencia y gratitud, más que como fuente de ansiedad. Su mensaje final fue que el conocimiento por sí solo no es poder: lo es la acción que se toma a partir de él.







