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2 de febrero de 2026

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Negociación ramal o multinivel: por qué 2026 exige estar más preparados que nunca

2 de febrero de 2026

La tramitación del proyecto de ley sobre negociación ramal volvió a instalar una discusión estructural sobre nuestro modelo de desarrollo y, en particular, sobre cómo equilibramos derechos colectivos, productividad y sostenibilidad económica. Es un debate necesario. Pero precisamente por eso conviene abordarlo con una mirada técnica y sin consignas: las reglas que se definan no se quedarán en el plano teórico, sino que inciden —directa o indirectamente— en la forma en que empresas y trabajadores se relacionan y negocian en la práctica, especialmente en un año donde el entorno laboral ya es más exigente que antes.

El propósito del proyecto suele presentarse como loable y se conecta con estándares internacionales y con la idea de avanzar hacia un desarrollo sostenible. Sin embargo, desde una perspectiva jurídica, económica y operativa, hay alertas que no se pueden ignorar. No se trata de “estar a favor” o “en contra” de la negociación colectiva —que es un pilar legítimo del sistema laboral—, sino de asegurar que el diseño normativo funcione en el mundo real, y que no termine generando efectos indeseados sobre el empleo, la inversión y la supervivencia de quienes tienen menos margen de adaptación: las micro, pequeñas y medianas empresas.

Existen múltiples aspectos del proyecto que merecen estudio y precisión (por ejemplo, el estatuto de la huelga y su interacción con la continuidad operacional). Con todo, uno de los puntos más sensibles, por sus efectos prácticos, es la posibilidad de que instancias sectoriales fijen condiciones obligatorias para todas las empresas que integren un sector de la economía. Ahí se concentra una preocupación central: la opción de definir estándares sectoriales —en remuneraciones, beneficios o medidas organizacionales— que para empresas grandes sean absorbibles por economías de escala, pero que para Mipymes resulten difíciles de implementar sin afectar su viabilidad.

La discusión se vuelve aún más relevante si se mira desde la competencia. Sin mecanismos razonables de ajuste o “descuelgue” para empresas de menor tamaño o nuevas, acuerdos sectoriales pueden terminar operando como una barrera de entrada artificial. En la práctica, una regulación mal calibrada puede favorecer a incumbentes y elevar el costo de competir para quienes intentan crecer o recién entran al mercado. Y cuando eso ocurre, el resultado suele ser paradójico: una reforma pensada para elevar estándares puede terminar reduciendo dinamismo, frenando emprendimientos y debilitando el tejido empresarial que sostiene gran parte del empleo.

Por lo mismo, más allá de que el proyecto avance o no, la coyuntura cumple un rol: vuelve a poner sobre la mesa un tema que muchas organizaciones siguen tratando de manera reactiva. 2026 no es un año para improvisar en materias sindicales y de negociación colectiva. Estar “más preparados que nunca” no significa ver lo sindical como un problema, sino tratarlo como lo que es: una dimensión estratégica de la gestión, donde se requiere método, información y consistencia. Preparación implica revisar gobernanza interna, ordenar datos y costos, entrenar equipos, fortalecer canales de comunicación y, sobre todo, llegar a cualquier conversación con claridad técnica y criterio, evitando respuestas improvisadas que después son difíciles de sostener.

Este debate —y el clima laboral en general— exige altura de miras. Independientemente del destino legislativo del proyecto, el desafío es el mismo: construir relaciones laborales sostenibles, con reglas claras, negociación seria y decisiones compatibles con la continuidad y la competitividad.

Si te sirve, podemos conversarlo de forma más amplia: cómo preparar a tu organización para un año más intenso en temas sindicales y de negociación colectiva, sin improvisación y con una mirada técnica (diagnóstico, escenarios, preparación de equipos, prevención y estrategia). Puedes agendar una reunión aquí:

https://calendar.app.google/oD8UvpcwUizHgep56

Autor/a: Gabriel Halpern Mager
Socio AHMM | Halpern abogados
Magíster en Derecho (LLM), mención Derechos Humanos, por Queen Mary University of London.

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