Supongamos que tuviste un domingo maravilloso. En la mañana hiciste deporte, o, si eres mamá o papá, acompañaste a tus hijos a alguna actividad. Después vino un almuerzo con la familia o con amigos: entretenido, alegre, cariñoso. Comiste rico, disfrutaste de la conexión huaman, con poca pantalla. Un domingo rico de verdad, en alegría y en cariño.
Luego la gente se va. Te quedas en casa, miras el teléfono, aparece una notificación… y ahí empieza el problema.
Te acuerdas de esa reunión que viene y que no tienes muchas ganas de enfrentar. De ese correo que sigue sin respuesta. O, derechamente, te llega un WhatsApp de trabajo.
¿Te suena?
Ya tiene nombre
Esa angustia tiene nombre en inglés: «Sunday scaries». Es tan común que el diccionario Merriam-Webster incorporó el término en septiembre de este año.
Según una encuesta de FlexJobs a 2.100 personas en Estados Unidos, más de la mitad dice sentirla. ¿El motivo más citado? Tener una lista de tareas sin terminar.
Y el domingo se está llenando de trabajo. Datos de la firma ActivTrak, publicados por el Wall Street Journal, muestran que la proporción de domingos con actividad en chats y mensajería de trabajo pasó de 6,6% en 2023 a cerca de 12% en el último año. Casi el doble en dos años.
Ahora, la pregunta que me quedó dando vueltas: si una semana de pendientes nos puede arruinar el domingo, ¿qué nos hace un año entero de pendientes al cierre?
«Es que tenemos muchas cosas a fin de año»
Es una frase que he escuchado muchas veces en estas semanas. Y que yo también he dicho.
Metas, presupuestos, evaluaciones de desempeño, cierres de proyecto. Y el clásico «juntémonos antes de que termine el año».
No es solo una sensación. En el Work Trend Index 2025 de Microsoft, el 80% de las personas dice que le falta tiempo o energía para hacer bien su trabajo, mientras el 53% de los líderes afirma que la productividad tiene que aumentar.
A eso se suma algo que la psicología conoce hace décadas: la falacia de planificación. En un estudio clásico, estudiantes que escribían su tesis estimaron en promedio 34 días para terminarla. Se demoraron 55. Y la mayoría terminó incluso después de su propio «peor escenario».
Entonces, quizás el problema no es solo que tengamos muchas cosas a fin de año. Quizás es que nunca decidimos cuáles no vamos a hacer.
No buscamos héroes individuales extraordinarios.
Este cierre no se salva con una heroína o un héroe extraordinario que se echa todo al hombro. Esa persona existe en muchos equipos, y en enero suele llegar agotada.
La buena noticia es que no tenemos que hacerlo solos. Se puede colaborar con otros. Por eso, las tres herramientas que te propongo tienen algo en común: todas funcionan mejor acompañadas.
1. Acordar prioridades
Hay una frase de David Allen, el autor de Getting Things Done, que me encanta: «Puedes hacer cualquier cosa, pero no todo». A fin de año no vamos a poder hacerlo todo. Y está bien decirlo en voz alta.
Pero ojo: priorizar no es sentarte solo o sola a decidir a qué te vas a dedicar. Es acordar prioridades con otras personas:
- Con tu líder, para ver qué es realmente para este mes y qué puede pasar al próximo año.
- Con quienes reciben tu trabajo, porque necesitan saber qué les vas a entregar y cuándo.
- Con quienes te entregan insumos a ti, ayudándoles también a priorizar.
- Y si lideras, con tu equipo, para que cada persona tenga claro dónde poner su energía.
Todos estamos en esta vuelta larga e intensa. Todos entendemos que no está fácil. Y por eso se puede negociar.
Una forma simple de llevar esa conversación es ordenar los pendientes en tres columnas: lo que sí va ahora, lo que pasa a marzo y lo que, siendo honestos, ya no va. Y para que lo que sí va sea realista, en vez de preguntar «¿cuánto debería demorar?», pregunten «¿cuánto demoró algo parecido la última vez?».
Lo valioso de esa negociación es la certeza que les das a los demás: qué puedes hacer, qué no puedes hacer, y en qué sí vale la pena dar la milla extra.
2. Monday maybe
En el reportaje del Wall Street Journal, una ejecutiva cuenta que, con ayuda de su coach, cambió los «Sunday scaries» por «Monday maybe»: llegar al lunes con curiosidad, sin exigir que todo esté perfecto. También compró un reloj de arena de una hora para ponerle límite al trabajo del domingo. Cuando se acaba la arena, se levanta y se va.
La ciencia le da la razón. Los psicólogos E. J. Masicampo y Roy Baumeister demostraron en 2011 que las metas sin terminar ocupan la mente: generan pensamientos intrusivos y empeoran el rendimiento en otras tareas. Pero basta con hacer un plan específico para esa meta, con fecha y forma, para que ese ruido mental desaparezca. Aunque la meta todavía no se haya cumplido.
Por eso, lo que quedó en la columna de marzo no es un fracaso. Es un plan. Te propongo una versión chilena del Monday maybe: «marzo quizás», porque en Chile el año realmente parte en marzo.
Y Monday maybe también es estar presente, de verdad, en lo que te toca hoy.
Te cuento algo que veo seguido en los talleres que facilito: llegan personas que están trabajando a full y a las que mandaron a un taller de liderazgo o de colaboración en plena mitad de noviembre.
Cuatro horas. Es comprensible que lleguen con la cabeza en otra parte.
Mi invitación es otra: toma las prioridades que acordaste en el punto 1 y llévalas como problemas o desafíos concretos. Estruja al relator, estruja a tus colegas. Sácales el máximo provecho a esas cuatro horas en las que igual vas a estar sentado o sentada ahí. Que te sirvan para conectar con un colega, con un conocimiento nuevo o con la experiencia de quien facilita.
Lo mismo vale para esa reunión a la que te obligan a ir. Antes de entrar, define qué le vas a sacar.
Esa reunión, esa capacitación, ese tema se convierten en una pregunta: ¿y qué tal si esto me aporta a mi prioridad?
3. Energiza a tu equipo
A estas alturas, todos llevamos mucho rato tensos. Y cuando andamos cansados, andamos con la mecha más corta: hay menos paciencia y más apuro por que las cosas pasen.
Aquí hay que meter energía positiva, y cada equipo tiene su forma:
- A algunos les gustará salir con los colegas y tomarse algo.
- A otros les servirá ponerse una meta corta y celebrarla al cumplirla. Tuve un jefe que nos ponía metas así: «si lo sacamos para tal día, tenemos un día libre».
- Es muy potente invitar a líderes de otras áreas, de esos que contagian energía, para que nos muestren el impacto de lo que estamos haciendo.
- Y es clave reconocer con orgullo los logros que vamos teniendo.
Ese último punto tiene respaldo. Teresa Amabile y Steven Kramer, de Harvard, analizaron cerca de 12.000 diarios de trabajo y encontraron que lo que más distingue a los mejores días laborales es sentir que se avanza en un trabajo con sentido. Aunque sea un avance pequeño.
Ir llevando la cuenta de esos orgullos energiza esta etapa: nos permite ver el impacto y los logros, y no solo lo que falta.
Más metas que semanas
De esto vamos a conversar en el webinar «Más metas que semanas: 3 herramientas para liderar el cierre de año», junto a la Red de Recursos Humanos de Chile.
Será el jueves 5 de noviembre, a las 09:30 hrs (hora de Chile), con dos invitados que van a compartir lo que a ellos les funciona. Una instancia práctica, para llevarse herramientas que se puedan aplicar al día siguiente.
Y ojalá sea también un encuentro para compartir buenas prácticas entre todos y todas: escucharnos, escuchar a quienes asisten y seguir ampliando el repertorio de posibilidades para enfrentar este fin de año.
Porque este cierre no se trata de hacerlo todo. Se trata de elegir bien, y de elegir con otros.
Y quizás la pregunta más importante de este cierre de año no es qué te falta por hacer.
Es con quién te vas a sentar esta semana a acordar qué sí, qué en marzo y qué ya no.
https://bit.ly/MasMetasQueSemanas
Fuentes
- Ray A. Smith, «The Sunday Scaries Are Real—and They’re Getting Worse», The Wall Street Journal, 11 de octubre de 2026 (incluye encuesta FlexJobs y datos de ActivTrak).
- Microsoft, Work Trend Index 2025.
- Buehler, Griffin y Ross (1994), «Exploring the ‘Planning Fallacy'», Journal of Personality and Social Psychology.
- Masicampo y Baumeister (2011), «Consider it done!», Journal of Personality and Social Psychology.
- Amabile y Kramer (2011), The Progress Principle, Harvard Business Review Press.
Sobre el autor
Rodrigo Saá Maldonado es conferencista y consultor chileno, especializado en liderazgo y colaboración. Ha dictado más de 600 conferencias en 18 países y es socio de Humind. Actualmente escribe un libro sobre colaboración en tiempos de miedo crónico.




