92.643 denuncias en dos años de Ley Karin. Y en agosto, la Dirección del Trabajo cambió de estrategia: ahora quiere llegar antes.
Por Evanyely Zamorano, fundadora de Fundación Summer, y Emanuel Pacheco, director ejecutivo. www.fsummer.org · @fsummercl · Artículo 3
Hay organizaciones que parecen sólidas. Buenos resultados, procesos robustos, protocolos al día, años de reputación.
Hasta que ocurre una tragedia.
Ahí, incluso la más fuerte se vuelve transparente como el cristal y todos pueden mirar hacia adentro: su cultura, sus liderazgos, las decisiones que tomó, las señales que nadie observó.
Y la pregunta deja de ser «¿qué ocurrió?». Aparecen otras, mucho más incómodas: ¿Pudimos verlo antes? ¿Alguien pidió ayuda? ¿Supimos escuchar? ¿Existían redes? ¿Llegamos a tiempo?
Durante años usamos la etiqueta «generación de cristal» para hablar de personas más sensibles.
Nuestra pregunta es otra: ¿y si las de cristal fueran las organizaciones?
El organismo que fiscaliza dice que fiscalizar no basta
Entre agosto de 2024 y junio de 2026, la Dirección del Trabajo recibió 92.643 presentaciones asociadas a la Ley Karin. De ellas, 14.658 avanzaron a investigación: un 86,7% por acoso laboral.
Pero el dato que más importa no es una cifra. Es una decisión.
Al publicar ese informe, en agosto de 2026, la autoridad anunció DT Previene: un plan para capacitar a empleadores, jefaturas y sindicatos en detectar a tiempo, en vez de esperar la denuncia.
En paralelo, el 76% de las enfermedades profesionales reconocidas en Chile ya son de salud mental. Eran el 50% en 2020.
Cumplir no es lo mismo que cuidar
El CEAL-SM/SUSESO es obligatorio cada dos años en toda organización con diez o más trabajadores. Y sin embargo, en Fundación Summer escuchamos seguido la misma frase:
«Estamos esperando los resultados de la evaluación. Si salimos mal, los llamamos.»
El CEAL-SM no es un examen para aprobar. Es un instrumento para reconocer riesgos y actuar. Esperar un mal resultado de una evaluación preventiva es, por definición, llegar tarde.
OASIS Academy comienza el miércoles 30 de septiembre. Las inscripciones cierran este jueves.
No es una charla ni un taller de una tarde. Es el programa donde enseñamos la metodología en profundidad: clases de dos horas todos los miércoles, trabajo entre sesiones y acompañamiento uno a uno además de las instancias grupales.
Los cupos son limitados, precisamente porque el proceso es personalizado.
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El grupo invisible
Cuando hay una denuncia, miramos a las personas involucradas. Pero alrededor existe un grupo invisible: quienes vieron, escucharon o saben. Algunos toman posición, otros callan, y muchos simplemente esperan, preguntándose qué pasaría si mañana les ocurriera a ellos.
No es intuición. Un estudio con 949 trabajadores encontró que tanto las personas afectadas por acoso como quienes solo lo presenciaban reportaban más estrés que quienes trabajaban en lugares sin acoso. En un estudio propio observamos lo mismo: los testigos presentaban sintomatología depresiva similar a la de los directamente involucrados.
Una situación que afecta a una persona impacta a toda una red. Y funciona también al revés: cuando capacitamos, los factores protectores se multiplican.
Cuatro horas
Nadie está pidiendo convertir a las jefaturas en psicólogos. Se trata de personas capaces de observar, preguntar, escuchar, acompañar y reconocer cuándo activar una red especializada.
Un ensayo publicado en The Lancet Psychiatry entrenó a jefaturas durante cuatro horas. El resultado: menos licencias médicas en sus equipos y un retorno de 9,98 libras por cada libra invertida.
Cuatro horas. Es exactamente lo que recomienda la OMS: formar líderes que reconozcan el malestar y equipos que sepan qué hacer con él.
Esa es la lógica de OASIS, nuestra metodología de contención emocional y prevención del suicidio. Cinco pasos que se aprenden y se recuerdan bajo presión: Observar, Acoger, Silencio, Iluminar, Sostener. Reconocer que algo cambió, abrir un espacio sin juicios, escuchar antes de resolver, mostrar los caminos disponibles y acompañar hasta conectar con el apoyo que corresponde.
Un propósito, no un trabajo extra
El cambio ocurre cuando alguien descubre que estas herramientas no son para la empresa: son para uno.
Para escuchar a un compañero, pero también a un hijo. Para observar a mi equipo, pero también a mi pareja. Para reconocer cuando no estoy bien. Para aprender a pedir ayuda.
Antes de ser trabajadores, gerentes o profesionales, somos hijos, padres, parejas y amigos. Somos la red de seguridad de quienes cuidamos.
¿Qué tipo de red estoy siendo para los demás?
Antes de que se vuelva transparente
Si mañana ocurre algo grave, nadie mirará solamente si cumpliste la ley. Se verá tu cultura, las redes que construiste y la confianza que generaste.
Cumplir es necesario. Transformemos el «llegar a tiempo» en un propósito.
Que promover vida sea tu propósito. Eso es Elegir Salvar.
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Si tú o alguien cercano está atravesando una crisis, llama a Salud Responde, 600 360 7777, disponible 24 horas. Fundación Summer también difunde la línea *4141.
Fuentes: Dirección del Trabajo, cuarto informe Ley Karin (2026) · SUSESO, balance de enfermedades profesionales 2025 · SUSESO, CEAL-SM · Vartia, Scand J Work Environ Health (2001) · Milligan-Saville et al., The Lancet Psychiatry (2017) · OMS, Guidelines on mental health at work (2022)






