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25 de marzo de 2026

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¿Y si los títulos de los cargos de trabajo ya no fueran necesarios?

25 de marzo de 2026

Algunas empresas están empezando a prescindir de ellos. No como experimento, sino como una decisión estratégica. ¿Podría ser el momento de repensar cómo nombramos el trabajo?

Durante décadas, los títulos de los cargos han sido mucho más que palabras en una tarjeta de presentación. Han representado reconocimiento, identidad profesional y una hoja de ruta hacia el progreso. Gerente, director, coordinador, especialista: cada denominación indicaba dónde estabas parado y, en teoría, hacia dónde podías llegar.

Pero algo cambió. Esa claridad se fue diluyendo bajo el peso de una inflación de cargos que genera más confusión que orientación. Y en ese contexto, algunas organizaciones están haciéndose una pregunta que hace diez años habría sonado bastante radical: ¿Qué pasaría si simplemente los eliminamos?

Empresas que ya dieron el paso

No es una idea teórica ni una moda pasajera. Gusto, empresa de software de RRHH, lleva años funcionando sin títulos formales. AXA Suiza los eliminó en 2024. ElevenLabs, startup de inteligencia artificial, organiza a sus equipos por departamento en lugar de por roles rígidamente definidos. Son ejemplos distintos, en sectores distintos, pero con una lógica común: que el título puede ser más un obstáculo que una herramienta.

La pregunta que vale la pena hacerse no es si estas empresas están en lo correcto, sino qué las llevó a tomar esa decisión y qué podemos aprender de ello.

Un contexto que invita a replantear todo

Los datos del mercado laboral actual entregan pistas importantes. Según un estudio realizado entre trabajadores estadounidenses *(Blind, 2024)*, el 92% cree que las empresas utilizan títulos inflados para crear la ilusión de progreso sin ofrecer aumentos de sueldo ni mayores responsabilidades. Y un 34% siente que su título llamativo esconde, en realidad, un callejón sin salida profesional.

A esto se suma un cambio generacional que no se puede ignorar. Según el *Global Gen Z and Millennial Survey 2025 de Deloitte*, solo el 6% de los trabajadores más jóvenes tiene como objetivo principal alcanzar un puesto de liderazgo. Su prioridad no es el título: es aprender, crecer y trabajar con propósito.

Y hay otro dato que llama la atención: según un estudio de *Michael Page (2024)*, el 64% de los trabajadores en Reino Unido rechazaría un ascenso para proteger su bienestar y mantener un equilibrio sano entre el trabajo y la vida personal.

El título, para una parte importante y creciente de la fuerza laboral, ha dejado de ser una aspiración. ¿Qué implica eso para quienes diseñan las organizaciones?

Lo que se gana cuando el foco se pone en las habilidades

Cuando una organización desplaza la pregunta de ¿Qué cargo tiene esta persona? a ¿qué sabe hacer y qué puede aportar?, algo interesante empieza a ocurrir: el trabajo fluye de otra manera.

Desde el reclutamiento, el impacto puede ser inmediato. Poner el foco en las habilidades desde el inicio del proceso permite llegar a perfiles que los títulos tradicionales habrían filtrado por exceso o por defecto: candidatos que no se identifican con denominaciones rígidas, o que vienen de trayectorias no lineales pero con un potencial real.

Al interior de los equipos, organizar el trabajo en torno a habilidades en lugar de rangos puede suavizar jerarquías, reducir las fricciones de poder y abrir espacio a una colaboración más genuina. Cuando las ideas se evalúan por su mérito y no por el cargo de quien las propone, las condiciones para la innovación mejoran notablemente.

Y quizás lo más relevante: abre la posibilidad de diseñar trayectorias profesionales más ricas y personalizadas. No solo el camino vertical del ascenso, sino movimientos laterales, especialización profunda, liderazgo de proyectos… formas de crecer que un organigrama tradicional difícilmente puede capturar.

Las preguntas que hay que responder antes de dar el paso

Dicho todo esto, prescindir de los títulos no es una decisión que se pueda tomar a la ligera ni implementar de un día para otro. Hay tensiones reales que cualquier organización debería explorar antes de avanzar.

La primera es la de la claridad. Los títulos, con todos sus defectos, cumplen una función comunicativa: indican quién tiene autoridad, quién toma decisiones y cómo fluye la responsabilidad. Sin esas señales, pueden generarse vacíos que se llenan de forma informal, y no siempre de manera justa. Antes de eliminar un título, la pregunta clave es: ¿qué lo reemplaza?

La segunda es la del reconocimiento. Para muchos colaboradores, especialmente los de mayor trayectoria, el título es también una forma de validación de años de trabajo y experiencia. Prescindir de él sin ofrecer un sustituto significativo puede interpretarse como una pérdida, no como una liberación.

Y la tercera es la del progreso. ¿Cómo sabe un colaborador que está avanzando si no hay hitos formales que lo confirmen? Cualquier modelo que prescinda de los títulos necesita ofrecer esa claridad por otros medios: mapas de habilidades, rutas de desarrollo visibles, bandas salariales ligadas a la aportación real y sistemas de reconocimiento entre pares.

Una invitación a rediseñar, no sólo a eliminar

Tal vez la pregunta más útil no sea «¿eliminamos los títulos?» sino «¿qué queremos que los títulos —o lo que los reemplace— comuniquen sobre nuestra organización?».

Algunas empresas están encontrando un camino intermedio: títulos que describen lo que alguien sabe hacer y aporta, no el escalón que ocupa. «Arquitecto de habilidades» en lugar de «gerente senior». «Socio de clientes» en lugar de «director de área». Cambios de lenguaje que pueden parecer pequeños, pero que reflejan una lógica organizacional completamente distinta.

No hay una respuesta única ni un modelo que funcione para todas las organizaciones. Pero sí hay una conversación que cada vez más empresas están teniendo, y que vale la pena empezar a tener también en la tuya.

¿Tu organización ha cuestionado alguna vez el rol de los títulos en su cultura?

REFERENCIAS

● Blind. (2024). *Job title inflation survey*. Blind Workforce Insights.
● Deloitte. (2025). *Global Gen Z and Millennial Survey 2025*. Deloitte Insights. https://www.deloitte.com/global/en/issues/work/content/genzmillennialsurvey.html
● Michael Page. (2024). *Talent trends: Work-life balance and promotions in the UK*. PageGroup.

Autor/a: Carolina Maliqueo
Directora +RedRH

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