30 de marzo de 2026

Desempleo juvenil en Chile y Latam: el desafío que RRHH no puede ignorar

30 de marzo de 2026

Los jóvenes están quedando fuera del mercado laboral a un ritmo que no se veía en años. ¿Qué rol le cabe a las organizaciones en revertir esta tendencia?

Hay una paradoja inquietante en el mercado laboral actual: las organizaciones reportan dificultades para encontrar talento, mientras una generación entera de jóvenes no logra entrar al mundo del trabajo. No es un problema menor ni pasajero. Es una crisis estructural que está creciendo silenciosamente y que tarde o temprano llegará a la mesa de cualquier área de RRHH.

Un problema global con cara local

Los números internacionales son elocuentes. Según el Índice de Empleo Juvenil 2025 de PwC, el Reino Unido ocupa el puesto 27 de 38 países de la OCDE en resultados de empleo juvenil, con una marcada caída en los últimos años. La tasa de desempleo juvenil en ese país aumentó del 11% en 2022 al 15%, el incremento más pronunciado entre los países del G7.

Pero el fenómeno no es exclusivo de Europa. En América Latina la situación tiene sus propias particularidades, igualmente preocupantes. Según el Panorama Laboral 2025 de la OIT, la tasa de desocupación juvenil en la región alcanza el 12,5%, casi tres veces la tasa de los adultos. Y la informalidad agrava el cuadro: cerca del 60% de los jóvenes que trabajan en América Latina lo hacen en condiciones informales, lo que limita su acceso a empleos de calidad.

En Chile el panorama es todavía más crítico. Según el INE, la tasa de desempleo juvenil llegó al 21,6% en el trimestre abril-junio de 2025, con un alza de 1,5 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior. Para dimensionar la brecha: mientras el desempleo juvenil supera el 21%, la tasa nacional se ubica en torno al 8,9%. Es decir, un joven en Chile tiene más del doble de probabilidades de estar desempleado que el promedio de la población.

Si se mira la última década, la tasa de desempleo juvenil actual es 4,7 puntos porcentuales más alta que el promedio registrado entre 2010 y 2019. Y la situación golpea con especial fuerza a quienes recién intentan entrar: solo el 38% de los jóvenes que buscan trabajo lo encuentran, cifra que en 2010 era del 46,7%.

Una generación que no está ni estudiando ni trabajando

Uno de los indicadores más preocupantes es el aumento de jóvenes que no están en educación, empleo ni formación, los llamados «ninis». En el Reino Unido, tres millones de jóvenes se encuentran actualmente inactivos económicamente, un aumento de casi el 20% en diez años, con uno de cada ocho jóvenes en esta situación, el nivel más alto en una década.

En Chile la tendencia apunta en la misma dirección. La cifra de jóvenes que no estudian ni trabajan ha aumentado en los últimos 12 meses, llegando a más de 336.000 personas según cálculos del economista Tomás Rau de la Universidad Católica.

Las causas son múltiples y se entrelazan: el bajo crecimiento económico, un mercado laboral que se ha enfriado, el avance tecnológico que permite a las empresas prescindir de ciertas tareas rutinarias, y requisitos de entrada que excluyen a quienes no tienen experiencia previa. Los propios jóvenes atribuyen la falta de oportunidades principalmente a la exigencia de experiencia previa por parte de las empresas y, fuera de Santiago, a la escasez de ofertas laborales en regiones.

El rol silencioso de la inteligencia artificial

Uno de los debates más actuales tiene que ver con el impacto de la inteligencia artificial en el empleo de entrada. El análisis de PwC no encuentra un vínculo estadísticamente significativo entre la adopción de IA y el mayor desempleo juvenil en el Reino Unido, aunque sí detecta señales tempranas de impacto en empleos de nivel de entrada en sectores con alta exposición a la tecnología.

En Chile, investigadores advierten en la misma línea. El economista Sergio Urzúa ha señalado que la tecnología puede automatizar las tareas rutinarias que muchos jóvenes llevan a cabo en sus primeros años de trabajo, lo que transforma estructuralmente las posibilidades de entrada al mercado laboral. La IA no es el único factor, pero sí está cerrando algunas puertas de entrada que antes estaban abiertas.

Te recomendamos :  Por qué es importante aumentar la eficiencia de las personas y no solo la productividad

El costo de no hacer nada

Esta crisis tiene un costo económico concreto y cuantificable. PwC estima que el PIB del Reino Unido podría aumentar entre £13.000 y £26.000 millones anuales si las regiones con peor desempeño disminuyen  su tasa de jóvenes inactivos al nivel de la mejor región del país.

En América Latina el razonamiento es similar. La OIT ha destacado que las brechas de acceso al empleo juvenil tienen un impacto directo en el desarrollo de la región, y que cada joven que queda fuera del mercado laboral formal representa no solo una pérdida individual, sino un costo estructural para las economías de los países.

Más allá de las cifras macroeconómicas, hay un costo organizacional que también se acumula. Cada joven que no accede a su primera experiencia laboral es talento que no se desarrolla, que no adquiere habilidades prácticas y que con el tiempo se vuelve más difícil de incorporar. Las organizaciones que ignoran esta realidad hoy podrían enfrentar una escasez de talento aún más aguda mañana.

¿Qué pueden hacer las organizaciones?

Frente a este panorama, la pregunta relevante para quienes trabajan en RRHH no es solo si el problema existe, sino qué rol pueden jugar las organizaciones en revertirlo. Algunas líneas de acción que están tomando fuerza:

  • Repensar los requisitos de entrada. Muchos avisos de empleo exigen años de experiencia para cargos de nivel inicial, lo que crea un círculo vicioso: los jóvenes no pueden acceder porque no tienen experiencia, y no pueden adquirirla porque no acceden. Revisar estos filtros es un primer paso concreto y que no cuesta nada implementar.
  • Apostar por programas de formación en el trabajo. Las organizaciones que diseñan sus propios programas de aprendizaje y mentorías construyen su pipeline de talento con ventaja real. La educación y las empresas deben ser aliados estratégicos: no se trata solo de formar más profesionales, sino de formarlos alineados con lo que el mercado necesita.
  • Valorar el potencial por sobre el historial. Según el Informe sobre el Futuro del Empleo 2025 del Foro Económico Mundial, los avances tecnológicos han incrementado la demanda de habilidades blandas, siendo los candidatos que pueden demostrar flexibilidad, resiliencia, adaptabilidad y disposición al aprendizaje más valiosos que nunca. Los jóvenes, aunque sin experiencia formal, pueden traer exactamente esas habilidades.
  • Crear rutas de desarrollo claras desde el día uno. Una de las razones por las que los jóvenes se desconectan del mercado laboral es la sensación de que no hay un camino claro hacia adelante. Las organizaciones que ofrecen trayectorias de desarrollo visibles y acompañamiento desde los primeros meses tienen tasas de retención significativamente mejores entre los perfiles más jóvenes.

Una oportunidad disfrazada de problema

El empleo juvenil en crisis no es solo un desafío que resolver: es también una oportunidad para que las organizaciones se diferencien. Países como Suiza, Islandia y Países Bajos lideran el Índice de Empleo Juvenil de PwC gracias a su inversión en habilidades, oportunidades de empleo flexibles y mayores tasas de trabajo a tiempo parcial. No es casualidad: son economías donde las organizaciones y los sistemas formativos trabajan de forma coordinada para incorporar talento joven de manera efectiva.

En Chile y en la región, esa coordinación todavía está en deuda. Pero las organizaciones no tienen que esperar que las políticas públicas lideren el cambio. Pueden empezar hoy, desde sus propios procesos de selección, sus programas de desarrollo y su disposición a apostar por el potencial en lugar de exigir una trayectoria que los jóvenes aún no han tenido tiempo de construir.

La pregunta que vale la pena hacerse en cada organización es sencilla pero estratégica: ¿estamos siendo parte del problema o parte de la solución?

¿Tu organización tiene programas activos de incorporación de talento joven? ¿Qué barreras han encontrado en el camino?

REFERENCIAS
Carolina Maliqueo
Directora +RedRH

¡Comparte este artículo exclusivo de +RedRH!

Más contenido +RedRh

¡Sé parte del HRday 2026!