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30 de diciembre de 2025

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Cómo apoyar a trabajadores con cáncer en Chile

30 de diciembre de 2025

Guía práctica para líderes, equipos de RRHH y organizaciones en Chile

El cáncer transforma profundamente la vida de una persona. Afecta su salud física, su bienestar emocional, su estabilidad económica y, por supuesto, su experiencia laboral. En Chile, más de 60.000 personas son diagnosticadas cada año, y se proyecta que esta cifra podría superar los 70.000 casos anuales hacia 2030, convirtiendo al cáncer en una de las principales causas de ausentismo, licencias médicas prolongadas y desafíos de reintegración laboral.

Para las organizaciones, esto no es solo un tema de cumplimiento normativo: es una oportunidad para construir culturas más humanas, inclusivas y responsables.

¿Qué apoyo necesitan las personas que viven con cáncer?

Cada experiencia es distinta, pero la mayoría de las personas enfrentan una combinación de:

Efectos físicos del cáncer y sus tratamientos

  • Fatiga intensa
  • Dolor
  • Cambios de peso
  • Náuseas, vómitos o diarrea
  • Pérdida de cabello
  • Sistema inmune debilitado

Estos efectos pueden variar día a día, lo que hace necesario un enfoque flexible y personalizado.

Impacto emocional y psicológico

El diagnóstico y el tratamiento pueden generar:

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Miedo, rabia o incertidumbre
  • Sensación de aislamiento
  • Sobrecarga cognitiva por decisiones médicas y laborales

Es fundamental comprender que estos estados fluctúan y que la persona puede no saber exactamente qué necesitará en cada etapa.

¿Qué dice la legislación chilena?

En Chile, el cáncer está reconocido como una enfermedad grave y se encuentra cubierto por distintos marcos normativos:

Ley Nacional del Cáncer (Ley 21.258)

Promueve el acceso a diagnóstico, tratamiento y acompañamiento integral.

Ley 20.422 (Discapacidad)

Establece igualdad de oportunidades y prohíbe la discriminación por condición de salud. Una persona con cáncer puede ser considerada persona con discapacidad, temporal o permanente, dependiendo de su situación clínica.

Licencias médicas y protección laboral

  • Las licencias por cáncer se gestionan a través de COMPIN, ISAPRE o FONASA.
  • La persona tiene derecho a reposo, continuidad laboral y pago de subsidio por incapacidad laboral.
  • En caso de tratamientos prolongados, pueden existir licencias sucesivas.

Mutualidades y salud ocupacional

Si el cáncer está relacionado con exposición laboral (casos excepcionales), puede ser evaluado como enfermedad profesional.

¿Qué puede hacer la organización?

El rol del empleador es clave. No se trata solo de cumplir la ley, sino de generar condiciones que permitan trabajar con dignidad y bienestar.

Ajustes razonables y flexibilidad

Algunas medidas útiles incluyen:

  • Permitir tiempo para exámenes, controles y tratamientos.
  • Flexibilidad horaria o jornadas reducidas.
  • Trabajo remoto cuando sea posible.
  • Adaptación temporal de funciones o metas.
  • Redistribución de carga laboral.
  • Descansos adicionales durante la jornada.

La clave es conversar, acordar y revisar periódicamente, porque las necesidades cambian.

Servicios internos que pueden apoyar

  • RRHH: acompañamiento administrativo, gestión de licencias, ajustes laborales.
  • Salud ocupacional: evaluación de capacidades, recomendaciones ergonómicas y de carga laboral.
  • Mutualidad: orientación en casos excepcionales.
  • Programas de asistencia al empleado (EAP): apoyo psicológico y social.
  • Sindicatos o comités paritarios: contención y acompañamiento.

Cómo conversar sobre el cáncer en el trabajo

Hablar de cáncer puede ser incómodo, pero evitar el tema suele generar más distancia. La comunicación respetuosa es una herramienta de cuidado.

Sé respetuoso y empático

  • Escucha más de lo que hablas.
  • Evita frases hechas o comparaciones con otros casos.
  • Pregunta qué necesita y qué prefiere compartir.

Respeta la confidencialidad

No todas las personas quieren que su equipo lo sepa.
Acordar qué se comunica, a quién y cómo es esencial.

Infórmate, pero no invadas

Puedes aprender sobre el tipo de cáncer o sus tratamientos, pero no conviertas a la persona en tu fuente principal de información.
Permite que comparta solo lo que desee.

Acompaña también al equipo

Los compañeros pueden sentir preocupación, confusión o miedo.
Un liderazgo claro y humano ayuda a sostener el clima laboral.

Mantener el vínculo durante una ausencia prolongada

Si la persona estará fuera por licencias sucesivas:

  • Pregunta cómo y con qué frecuencia desea ser contactada.
  • Mantén el vínculo sin presionar el retorno.
  • Comparte información relevante del equipo, pero sin sobrecargar.
  • Revisa periódicamente si sus preferencias han cambiado.

El objetivo es que la persona se sienta parte, sin sentirse exigida.

El retorno al trabajo: un proceso, no un evento

Un retorno saludable requiere:

  • Evaluación de salud ocupacional.
  • Plan de reintegro gradual.
  • Ajustes progresivos de carga y horario.
  • Revisión periódica con la jefatura y RRHH.
  • Acompañamiento emocional y administrativo.
  • Un retorno mal gestionado puede generar recaídas, estrés o nuevas licencias.

Conclusión

Apoyar a una persona con cáncer en el trabajo es un acto de humanidad, pero también una práctica de gestión moderna. Las organizaciones que acompañan con respeto, flexibilidad y coherencia no solo cumplen la ley: fortalecen su cultura, cuidan a su gente y construyen confianza.

Autor/a: Carolina Maliqueo
Directora +RedRH

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