por

23 de junio de 2026

por

¿Vale la pena invertir en Team Building?

23 de junio de 2026

Datos, experiencias y resultados reales en equipos de trabajo

Ante la necesidad de mejorar sus resultados, las organizaciones suelen enfocar esfuerzos en aspectos técnicos como procesos, tecnología o indicadores, visión que desde la lógica operativa y con algo de voluntad de quienes la ejecuten, parece estar destinada al éxito y que si bien, muchas veces resulta funcionar, deja de lado un factor que impacta profundamente en el desempeño de cualquier equipo: la calidad de las relaciones entre las personas que lo integran.

Y es que no se trata solo de reunir profesionales de un área, entregarles herramientas y asignarles objetivos, también es necesario considerar sus capacidades individuales y brindarles condiciones favorables para que se integren, desarrollen y se sientan parte de un propósito común, porque aún cuando comparten recursos, metas e información, no todos los equipos logran los mismos resultados.

En el informe “State of the Global Workplace 2026” (Estado del Entorno Laboral Global 2026), según Gallup, a nivel mundial solo 2 de cada 10 colaboradores se encuentran realmente comprometidos con su trabajo, indicador que sin duda puede atribuirse entre otras razones a la falta de conexión, pertenencia y/o colaboración dentro de los equipos.

McKinsey también aborda este punto en su artículo “Go, teams: When teams get healthier, the whole organization benefits” (¡Adelante, equipos!: Cuando los equipos gozan de mejor salud, toda la organización se beneficia), destacando que las organizaciones de alto desempeño no solo se construyen con procesos eficientes, sino también cuando sus equipos son capaces de generar confianza, entender el contexto de sus labores y comunicarse mejor.

Entonces entendiendo la importancia de fortalecer los equipos, cabe preguntarnos, ¿podemos generar este impacto en las personas con cualquier actividad grupal?

Siendo simplistas, podríamos pensar que cualquier actividad recreativa impulsa la cohesión de los equipos, pero no es tan así, más que generar espacios de dispersión, debemos apuntar al propósito y desde ahí implementar herramientas de desarrollo organizacional.

Como las actividades de Team Building, que durante mucho tiempo han sido consideradas principalmente como jornadas de integración, pausas recreativas o instancias extralaborales para compartir y conocer a otros miembros de una organización, lo que en parte es cierto si se desarrollan como instancias aisladas, pero si la experiencia está diseñada con la intención de generar reflexión, proponer conversaciones relevantes y promover aprendizajes aplicables al trabajo diario, entonces su verdadero valor aparece. Una celebración puede reunir personas, una experiencia de Team Building bien diseñada nos permite observar cómo estas personas se relacionan, cómo enfrentan desafíos, asumen roles, se comunican bajo presión y colaboran para alcanzar un objetivo común.

Los humanos desarrollamos habilidades a través de la experiencia, desde nuestros primeros procesos de aprendizaje exploramos, resolvemos problemas, evaluamos alternativas, asumimos roles y colaboramos con otros, y somos humanos quienes integramos nuestros equipos de trabajo, por ende no podemos esperar que solo con la teoría se fortalezcan las habilidades críticas, debemos considerar la práctica, interacción y sobre todo la reflexión posterior.

Por eso, una experiencia de Team Building diseñada correctamente, permite trabajar dimensiones como confianza, comunicación, liderazgo, resolución de problemas, colaboración y orientación al logro, las cuales, orientadas correctamente se vinculan con mejoras en productividad, comunicación y permanencia.

En esta línea, Peak Sales Recruiting señala que las organizaciones que invierten en actividades regulares de Team Building pueden alcanzar hasta un 36% más de retención de colaboradores que las que no lo hacen.

Pero no es magia, no solo por el hecho de existir, el Team Building automáticamente mejorará la cultura, comunicación o desempeño de quienes lo viven, para que genere impacto real, debe estar alineado a los desafíos reales de la organización y las necesidades concretas del equipo, una experiencia diseñada para fortalecer la confianza no es igual a una orientada a impulsar la comunicación, liderazgo o integración, entonces en vez de preguntar si vale la pena invertir en estas experiencias, lo correcto sería cuestionarnos si:

¿Podemos esperar mejores resultados de un equipo sin invertir intencionalmente en la forma en que las personas están trabajando juntas?

¡Conversemos!

Autor/a: Juan Pablo Pereira
Director General & Experiencias - One Team Experience

¡ Comparte este artículo exclusivo de Ideas & Soluciones !

Impulsores +RedRh