David Allen, en su método Getting Things Done (GTD) propone, para la productividad, que, si una tarea la puedes hacer en 2 minutos o menos, hazla inmediatamente; sirve para liberar espacio en la cabeza y poder enfocarse en lo importante.
Me topé con una recomendación de Amy Edmondson por LinkedIn, con un texto muy interesante que vincula IA con lo que nos está pasando a nivel social y personal, se titula “La IA es comida rápida para el cerebro” de David Rock. Me hace pensar, como muchos otros autores, en lo que nos está pasando con esta herramienta, que ya no es nueva, pero al mismo tiempo, cada día lo es.
Damos por sentado cosas que se nos ofrecen, preferimos irnos por el camino más corto, y terminamos reduciendo nuestro espacio consciente para decidir si consumirla o no ya que se nos instala como un hábito, y está afectando nuestra seguridad, nuestra capacidad de explorar, de analizar y nuestra capacidad de pensar.
En el texto muestra un ejemplo claro, si en preparar una presentación o una propuesta, antes te demorabas 3 horas, y la IA te la hace en 10 segundos, es difícil no elegir la segunda. Pero ¿cuánto perdemos? Poco pensamos en eso, y quizás abusamos del uso de ella.
¿Qué perdemos con la IA?
Según un estudio reciente Boston Consulting Group, las dos habilidades más expuestas o vulnerables que perderemos con la IA, son: el juicio y la toma de decisiones, y la comprensión y resolución de problemas. ¿Te imaginas un liderazgo donde esas dos habilidades están reducidas? ¿Te imaginas tus posibilidades con un bajo nivel de estas dos habilidades?
El liderazgo tiene su gran valor en cómo potenciamos a nuestros a equipos, y en cómo desarrollamos habilidades estratégicas, que además, hemos visto en nuestros programas con HuX Consultores que poco tiempo se dedica a aquello. Sin juicio, sin criterio, sin entendimiento de problemas, quizás incluso de personas, gran parte de nuestro liderazgo se desvanece, ¿y quedamos cómo? ¿Como jefes solamente? ¿Como agentes que supervisan, asignan tareas, y presionan? Después de todo, algo de 3 horas, se puede hacer en 10 segundos. Échale más carga encima que ahora sí podemos… las personas no estamos necesariamente mejor.
Una solución ahora es formar una resistencia, no política, no social, una resistencia que nos rebele ante la prisa de resolver todo rápido, meterlo a la IA y sólo ajustar algunas pequeñas cosas (quizás incluso, únicamente los prompts), y nos permitamos, nos obliguemos a tomarnos ese espacio de reflexión; por ti, por mí, y por todos los compañeros. Quizás obligarnos a discernir y elegir conscientemente hacer las cosas nosotros, con apoyo de la IA, ahí no está el tema, pero sí con nuestro sello, con nuestros criterios, y con nuestra comprensión de las cosas.
La rebelión podríamos llamarla “usemos los dos minutos” o “paremos dos minutos”, ya no sólo por el mindfulness, que estaba primero en la fila, sino que para pensar y elegir.
Después de todo, quizás David Allen tenía razón para su época sin IA (2001), quizás sólo 2 minutos nos sirvan para decidir de qué cosas nos haremos cargo, y así dedicar tiempo, el tiempo que amerita, a las cosas importantes.





