Una baja empatía con lo que nos circunda, una hipersensibilidad respecto de la opinión de las otras personas, una alta dificultad en las relaciones interpersonales, entre muchas otras desviaciones, todo lo cual, nos ha llevado a sufrir sensaciones de vacío existencial, de tristeza profunda y de rechazo por parte del entorno.
Una sociedad basada en el ego ha llegado a provocarnos muchos problemas que son transversales a lo personal, organizacional y social, los que aún no resolvemos y que se repiten constantemente en un círculo de autoretorno, como es el caso el descuido del medio ambiente, la baja satisfacción laboral, la desigualdad de género, la concentración del poder, el estilo de vida con altos niveles de estrés, el abuso laboral, entre muchos otros.
El líder verdadero y no los falsos nos va mostrando poco a poco que debemos enfrentar aquellas situaciones en que estamos experimentando una baja conciencia, ponernos metas para lograr transformar dichas situaciones, comenzar a demostrar que avanzamos y, finalmente, llegar al esperado equilibrio y bienestar con nosotros mismos y con el entorno.
El líder falso y la cultura egocentrista se construyeron sobre un paradigma que ya se encuentra obsoleto, por lo tanto, se debe dar paso a nuevas formas de pensamiento, que serán iniciadas y lideradas por personas conscientes, en las que prevalecerán los líderes verdaderos, los cuales nos invitarán a construir una nueva sociedad basada en la evolución de la conciencia y en la creación de nuevos paradigmas, lo que originará una sociedad consciente de sí misma y que evoluciona de manera dinámica, como expresa Satish Kumar en su obra Tierra, alma y sociedad: “Tenemos que pasar del viejo paradigma caracterizado por la fragmentación, el dualismo, la desconexión y la división, al nuevo paradigma de la integridad, la conectividad y la relacionalidad”.
Complementando a lo dicho anteriormente, Juana Anguita, afirma: “Desde algunos años que pienso que no podíamos seguir haciendo más de lo mismo. Y, esto sucedía mucho antes de que algunos tomáramos conciencia de que el cambio es permanente. Las nuevas tendencias van en este sentido. Además de contar con la tecnología como catalizador de nuevas formas de organizar el trabajo, también hay un hecho cultural. Parece que nos vamos dando cuenta que, no necesitamos asumir como conocidos los valores o creencias que tiene la persona al frente nuestro, sino que estamos mejorando la capacidad de averiguarlo. La curiosidad se vuelve una virtud poderosa.
La evolución de la conciencia personal y organizacional
Actualmente, nos hace mucha falta tener una mayor conciencia en el ámbito personal debido a que es una parte esencial de nosotros mismos y que es necesario desarrollar, ya que somos seres conscientes por naturaleza. De igual forma, al producirse una evolución de nuestra conciencia personal, es posible aportar con ello a las organizaciones y crear la evolución de la conciencia organizacional.
Considerando esta mirada evolutiva, a través de las distintas eras podemos encontrar diversas opiniones y definiciones de conciencia:
Por ejemplo, para Wilber (1990), la conciencia representa un proceso jerárquico de estados en dónde cada uno de ellos es parte de un estado superior más amplio que lo engloba.
Rudolf Steiner y Ken Wilber afirman que la conciencia humana está evolucionando más allá del modo intelectual abstracto, «formal» hacia un modo integral «postformal». Wilber llama a esto «visión-lógica» y Steiner lo llama «conciencia / alma espiritual». Ambos apuntan al surgimiento de formas de pensar, vivir y amar más complejas, dialécticas, imaginativas, autorreflexivas y espirituales.
Por su parte Juana Anguita, afirma: “Tengo la convicción de que, para ser mejores cada día, evolucionar, tener mejores relaciones y construir una mejor vida. El punto fundamental es tomar conciencia de que sólo podemos alcanzar esto si decidimos que valga la redundancia. No podemos comenzar nuestra transformación hacia el ser consciente si primero no observamos lo que es la conciencia. Lo que significa ¿cómo uno se siente? ¿Está conforme con sus ideas o sus pensamientos frente a algo? En este caso ¿es el mundo real tal como lo pienso o me han enseñado? Sólo el conocimiento, el aprendizaje y la experiencia nos dará una respuesta”.
Según Ziller (2018): “Conciencia es la capacidad que tiene todo ser humano para integrar su esencia, su interior y su exterior, en un todo armónico, con el objetivo de conocerse a sí mismo, con amor, equilibrio y sabiduría”.
A nivel personal, podríamos decir que la evolución de la conciencia nos permite conocernos a nosotros mismos, tener otros modelos mentales que mirarnos como un todo, desde lo más profundo de nuestro ser. El objetivo es exteriorizar todas las experiencias que nos han mantenido estancados y repitiendo una y otra vez los mismos patrones heredados de generación tras generación, en una rueda de nunca acabar. Por lo tanto, la clave para evolucionar como seres humanos es integrar conciencia, energía espiritual y personalidad en equilibrio con el cuerpo vital, los pensamientos y las emociones, y muchos conceptos más. Esto nos permitirá poner atención en nuestro bienestar y en el del entorno para transformar conscientemente la realidad en la que hemos vivido, que está basada fundamentalmente en el desarrollo del ego y no en la necesaria evolución de nuestra conciencia.
El proceso de evolución de la conciencia personal y organizacional es profundo e intenso, ya que nos empuja hacia la transformación en forma permanente y dinámica, debido a que todos estamos conectados y su beneficio es a nivel colectivo. Esta transformación se enfoca principalmente en el sistema de creencias, en los esquemas mentales y en los miedos a los cambios naturales que debemos experimentar a nivel personal y en las organizaciones.
Una conciencia personal multidimensional permite ampliar la mirada y darnos cuenta de que todas las experiencias que vivimos, enfocadas en problemas y oportunidades (p&o), afectan en menor o mayor grado a todas las dimensiones relevantes de la vida, como es el trabajo y la economía, las relaciones humanas, los procesos internos, el aprendizaje, el conocimiento, y las propias creaciones y proyectos de vida (Ziller, 2018). De igual forma, los problemas y oportunidades organizacionales impactan en las diversas dimensiones empresariales, como es la financiera, de clientes, de procesos, de aprendizaje y crecimiento y de integración consciente, donde se encuentran los temas transversales como la responsabilidad social empresarial, los proyectos relevantes y las innovaciones (Ziller, 2016).
Los cinco niveles de evolución de la conciencia personal y organizacional
Es importante saber cómo y cuándo se es consciente de las experiencias actuales y del aprendizaje adquirido a través de la vida. Un ser humano es consciente cuando dirige su atención constantemente hacia el desarrollo de sí mismo y hacia su entorno, manteniendo en equilibrio su cuerpo vital, sus emociones y sus pensamientos para así tomar las mejores decisiones en el presente.
Luego, el avance personal depende esencialmente de cómo nos enfrentamos a nosotros mismos con el objetivo de resolver los problemas y aprovechar las oportunidades (p&o)} y de cómo demostramos que avanzamos continuamente en todas las dimensiones más relevantes de la vida, de una manera equilibrada y con sabiduría. Lo mismo, sucede con las organizaciones en las diversas dimensiones organizacionales, donde las personas en conjunto toman decisiones permanentemente.
Dado el enfoque anterior, podríamos decir que existen cinco niveles de conciencia a nivel personal y estos se pueden extrapolar a las organizaciones, a través de los cuales se produce la evolución de la conciencia, y su descripción es la siguiente:

Fuente: Conciencia 5d (Ziller, 2018) & Modelo 5d (Ziller, 2016)
Conciencia de la esencia personal y de la esencia organizacional
La esencia personal corresponde a lo que “hace que el ser humano sea lo que realmente es”, sin dudas ni desviaciones, y es la base para el desarrollo interno y externo de las personas. Por lo tanto, podemos detectar problemas y oportunidades en aspectos esenciales, tales como en la promesa de vida o propósito, en la visión, en la misión, o en los valores y/o convicciones personales y sociales.
Las organizaciones también cuentan con una esencia organizacional, también llamadas declaraciones estratégicas. Por lo tanto, es fundamental para la evolución de la conciencia organizacional que la esencia de las personas que forman parte de ésta esté conectada e integrada con la esencia organizacional, para así aportar al avance y evolución de la conciencia de ésta.
A continuación, se presenta un paralelo de la esencia personal y la esencia organizacional.

Fuente: Conciencia 5d (Ziller, 2018) & Modelo 5d (Ziller, 2016)
Cabe señalar, que según Ziller (2018) a nivel personal, cuando se es realmente consciente de la promesa (propósito) como hilo conductor de la vida, la visión, la misión y los valores se aclaran, nos sentiremos plenos con nosotros mismos y el interior se acomoda a un estado de bienestar. Es decir, la vida fluye en armonía, con una estructura flexible pero fuerte a la vez, con un estilo de vida que satisfaga las necesidades básicas y que nos permita desarrollarnos como personas, con procesos internos en paz y tranquilidad para abrir los caminos necesarios hacia nuevas experiencias, con nuestras debilidades y fortalezas en equilibrio, con un ciclo de vida pleno o con experiencias con ciclos positivos que nos permitan transformarnos, y con nuestra diferencia, que nos hará reconocer y admirar en nosotros mismos un ser único e irrepetible.
Conclusiones y recomendaciones
A continuación, se presentan algunas conclusiones y recomendaciones de este trabajo:
- La evolución del propio conocimiento, pero consciente es esencial para transformarnos, adaptándonos tanto a los cambios internos como externos, dejando atrás esquemas mentales, patrones pasados autoadquiridos y paradigmas que consideramos obsoletos.
- La evolución de la conciencia nos entregará una mirada global, para enfrentar y resolver los problemas y aprovechar las oportunidades que nos presentan las experiencias de la vida, a nivel personal y organizacional. Tanto la mirada global, como la más profunda pueden ser evaluadas en distintos momentos con el objetivo de ir observando lo aprendido y avanzado en forma permanente y dinámica.
- Es importante tener conciencia la que nos ofrece el nuevo paradigma para hacernos conscientes al momento de enfrentar los problemas y oportunidades personales y organizacionales.
- Debemos aprender a situarnos en el actual nivel de conciencia a nivel personal y organizacional, y visualizar hasta dónde podemos avanzar realmente, siempre conectando con el entorno, en forma constante, con equilibrio.
- Es importante recordar que la mayoría de las personas se encuentran viviendo experiencias a voluntad en los niveles bajos de conciencia (1 y 2), y que el resto ha comenzado a despertar lentamente, comprendiendo que es necesario mirar dentro de ellos mismos para percatarse de expandir su conciencia y crear nuevas experiencias de manera consciente.
- Por lo tanto, es recomendable dinamizar el proceso de evolución de la conciencia para comenzar a experimentar, al menos el nivel 3 de conciencia en equilibrio en todas las dimensiones relevantes de la vida.
- Es conveniente que nos atrevamos a salir de la zona de confort y nos pongamos en sintonía con los cambios paradigmáticos que está experimentando la sociedad. Nosotros debemos decidir si unirnos o no a estas experiencias de forma individual o colectiva como una oportunidad para evolucionar y ascender a niveles de conciencia superiores.
- Es importante asumir que la transformación, tanto en las personas como en las organizaciones podría aportar a la evolución de la conciencia y a la construcción del nuevo paradigma.
Autora: Karen Ziller











