Uno de los dolores de cabeza más frecuentes en la gestión de capacitación es la «curva del olvido»: invertir recursos en conocimientos que los colaboradores olvidan a los pocos días.
El verdadero valor del Game-Based Learning (GBL) no es solo que sea divertido, sino las distintas mecánicas que utiliza para asegurar que el conocimiento perdure.
El GBL es el uso de videojuegos o dinámicas de juego con el fin de enseñar, integrando la diversión con objetivos educativos claros. Pero, ¿qué ocurre en la mente del colaborador durante este proceso?
La respuesta está en tres pilares fundamentales que transforman la manera de adquirir información:
- El poder de aprender haciendo: el núcleo del GBL es el aprendizaje experiencial.
En lugar de simplemente recibir información, los usuarios deben interactuar con ella para avanzar. Al tener que resolver retos y tomar decisiones constantes, el cerebro procesa el contenido de manera activa.
Esta metodología logra que los usuarios aprendan haciendo, lo cual es un factor determinante para mejorar la retención de información. El conocimiento se fija no por repetición, sino por su utilidad inmediata para superar un obstáculo dentro del juego.
- Inmersión narrativa: para que un aprendizaje sea significativo, necesita contexto. El GBL ofrece una inmersión total al sumergir a los usuarios en una narrativa específica.
Cuando el colaborador entra en la dinámica, el aprendizaje se vuelve más memorable porque está vinculado a una historia o una misión. No se trata de memorizar datos aislados, sino de entender cómo esos datos ayudan a enfrentar escenarios diseñados específicamente para aprender.
- Un entorno seguro para la práctica: la confianza es clave para el dominio de una nueva competencia. El GBL permite el desarrollo de habilidades en un entorno que es, ante todo, seguro y controlado.
En este espacio, el error no es un fracaso, sino parte del juego. Al enfrentar escenarios simulados, los colaboradores pueden experimentar libremente y perfeccionar sus decisiones estratégicas. Dado que en esta metodología el aprendizaje es el juego, cada interacción refuerza la habilidad deseada sin riesgos operativos.
Resultados que avalan la estrategia
En TGA, en alianza con Mutual Capacitación y Arab Abogados, validamos que esta metodología no solo genera compromiso, sino un impacto real en la rentabilidad del talento:
- Logramos un aumento promedio del 80% en la fijación de contenidos (medido mediante evaluaciones pre y post experiencia).
- Dominio en áreas críticas: en formaciones técnicas y normativas, la ganancia de conocimiento alcanza picos de hasta un 140%.
- Satisfacción: nuestras capacitaciones gamificadas alcanzan un 4.7/5 de satisfacción.
¿Estás listo para potenciar la retención de conocimientos en tu organización?
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