22 de mayo de 2024

Otra arista de la inclusión laboral: apoyar a los colaboradores en el cuidado de sus padres mayores

22 de mayo de 2024

En el dinámico mundo laboral actual, las organizaciones se enfrentan a un desafío creciente: responder a las necesidades cambiantes de sus colaboradores en todas las etapas de sus vidas. Una de estas necesidades, que a menudo pasa desapercibida, es el apoyo en el cuidado de los padres mayores. A medida que la demografía chilena evoluciona, es crucial que las empresas adapten sus políticas y beneficios para abordar esta realidad emergente.

Según datos del INE, para el año 2025 habrá más chilenos mayores de 60 años que menores de 15 años. Esta transformación demográfica tiene un impacto directo en la vida de los trabajadores, muchos de los cuales se encontrarán formando parte de la «generación sándwich», enfrentando la responsabilidad de cuidar simultáneamente a sus hijos y a sus padres mayores.

El panorama del cuidado en Chile presenta múltiples desafíos. Junto con el aumento de la esperanza de vida y la disminución de las tasas de natalidad, se observa una mayor participación de las mujeres en la fuerza laboral. Sin embargo, las normas culturales aún posicionan a las mujeres como las principales cuidadoras, generando una sobrecarga significativa en sus vidas.

Según el último reporte del Observatorio del Envejecimiento UC, el 22% de las personas mayores de 60 años en Chile presenta algún nivel de dependencia que requiere atención y cuidados. A pesar de esta realidad, el 92% del cuidado de las personas mayores se brinda de manera informal y no remunerada, principalmente por mujeres que se ven obligadas a sacrificar sus carreras profesionales.

Las consecuencias de esta situación en la vida de los colaboradores son múltiples y profundas. La suma de horas de trabajo remunerado y no remunerado, que en el caso de las mujeres puede significar hasta 6 horas adicionales diarias a su jornada laboral, desemboca en fatiga mental y física, estrés y burnout. Esto no solo impacta en el desempeño laboral, sino que también puede generar aislamiento social por el temor a ser percibidos como poco confiables o comprometidos.

Además, las dificultades financieras asociadas al cuidado de un ser querido mayor, como una menor capacidad de ahorro, el aumento de deudas e incluso la necesidad de dejar el trabajo remunerado, pueden afectar significativamente la calidad de vida de los colaboradores y sus familias.

Frente a esta realidad, las organizaciones tienen la oportunidad de marcar la diferencia y construir una cultura más empática y solidaria. Al comprender las múltiples formas en que el cuidado de otros afecta a sus colaboradores, las empresas pueden diseñar soluciones innovadoras que beneficien a todos.

Una de las áreas clave en las que las organizaciones pueden enfocarse es en la incorporación de beneficios de apoyo domiciliario para el cuidado de personas mayores en sus planes de bienestar. Estos servicios pueden incluir desde unas pocas horas de compañía para personas mayores autovalentes hasta una asistencia intensiva de cuidado en el hogar las 24 horas, combinando el apoyo humano con tecnologías de cuidado no invasivas.

Imagina el impacto que tendría en la vida de los trabajadores saber que cuentan con acompañamiento profesional para llevar a sus padres a citas médicas o trámites, o que tienen acceso a cuidadores entrenados y de confianza para apoyar en actividades de la vida diaria como aseo personal, alimentación y medicación. O la tranquilidad que les daría contar con sensores que monitorean el bienestar de sus seres queridos en el hogar o fuera de él, alertando en caso de caídas o emergencias.

Al ofrecer estos beneficios, las organizaciones no solo estarían apoyando el equilibrio trabajo-vida personal de sus colaboradores, sino que también se posicionarían como empleadores de vanguardia en un mercado laboral cada vez más competitivo. Un plan de beneficios flexible e inclusivo, que responde a las realidades demográficas y culturales de la sociedad, se convierte en un factor diferenciador en la atracción y retención del talento.
Pero los beneficios van más allá de lo individual. Al apoyar a los colaboradores en el cuidado de sus padres mayores, las organizaciones también están contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Están reconociendo y valorando el trabajo no remunerado que realizan principalmente las mujeres, y están promoviendo una distribución más equilibrada de las responsabilidades de cuidado.

Además, al aliviar la carga del cuidado, las empresas están permitiendo que sus colaboradores, especialmente las mujeres, tengan la oportunidad de desarrollar plenamente sus carreras profesionales. Esto no solo beneficia a los individuos, sino que también aporta a la diversidad y la inclusión en el lugar de trabajo, y contribuye al crecimiento económico y social del país.

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Es importante destacar que el apoyo a los colaboradores en el cuidado de sus padres mayores no se limita únicamente a la provisión de servicios de cuidado. Las organizaciones también pueden contribuir a través de políticas de trabajo flexibles, permisos especiales para atender necesidades de cuidado, y programas de apoyo educativo y emocional.

La creación de una cultura organizacional que valore y apoye a los colaboradores en todas las etapas de sus vidas requiere un compromiso genuino por parte de los líderes empresariales. Requiere empatía, comprensión y la disposición a invertir en el bienestar de los trabajadores más allá de las responsabilidades laborales inmediatas. Esto implica capacitar a los líderes y supervisores para que puedan brindar el apoyo necesario a sus colaboradores, así como promover un ambiente de trabajo donde se valoren y respeten las responsabilidades de cuidado.

Además de los beneficios de apoyo domiciliario y las políticas de trabajo flexibles, las organizaciones también pueden explorar otras iniciativas para apoyar a sus colaboradores en el cuidado de sus padres mayores. Por ejemplo, pueden establecer alianzas estratégicas con proveedores de servicios de cuidado especializado, ofrecer programas de asesoramiento legal y financiero, o crear espacios de apoyo y networking para que los colaboradores puedan compartir experiencias y recursos.

Es importante destacar que el cuidado de padres mayores no es una responsabilidad que se limite a un momento específico de la vida laboral. A medida que la población envejece y la esperanza de vida aumenta, cada vez más trabajadores se enfrentarán a este desafío en diferentes etapas de sus carreras. Esto significa que las organizaciones deben estar preparadas para brindar apoyo a largo plazo y adaptarse a las necesidades cambiantes de sus colaboradores a lo largo del tiempo.

A la luz de los avances tecnológicos y el desarrollo exponencial de la inteligencia artificial, es claro que el futuro del trabajo es humano, y el cuidado de los seres queridos es parte fundamental de esa humanidad. Las organizaciones tienen la oportunidad de ser agentes de cambio, de marcar la diferencia en la vida de sus colaboradores y de construir un legado de empatía, solidaridad y éxito compartido.

Como líderes empresariales, tenemos el poder y la responsabilidad de impulsar este cambio. De crear entornos laborales que valoren y apoyen a los colaboradores en todas las etapas de sus vidas. De construir organizaciones que no solo se preocupen por los resultados financieros, sino que también prioricen el bienestar y la realización personal de sus trabajadores.

Al hacerlo, no solo estaremos cumpliendo con nuestro deber ético y social, sino que también estaremos sentando las bases para un futuro laboral más sostenible y humano. Un futuro en el que las organizaciones y sus colaboradores prosperan juntos, en armonía con las responsabilidades y los desafíos de la vida.

Chile ya envejeció. Es hora de que las empresas reconozcan esta realidad y aborden las necesidades cambiantes de sus colaboradores, especialmente en lo que respecta al cuidado de sus padres mayores. Al hacerlo, no solo estarán mejorando la calidad de vida de sus trabajadores, sino que también estarán construyendo organizaciones más resilientes, más humanas y mejor preparadas para enfrentar los desafíos del futuro.

El llamado es claro: apoyar a los colaboradores en el cuidado de sus padres mayores es considerar otra arista de la inclusión, aquella en que construimos un mundo laboral más empático, más solidario y más exitoso para todos. Es una inversión en el bienestar de las personas, en la equidad de género y en el progreso social y económico de nuestra sociedad.

Es un llamado a la acción. Un llamado a liderar con el ejemplo y a construir un mundo laboral mejor para todos. ¿Estamos dispuestos a aceptar el desafío? ¿Estamos listos para marcar la diferencia en la vida de nuestros colaboradores y en el progreso de nuestra sociedad? La respuesta está en nuestras manos.

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