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El mundo ha cambiado. El avance del conocimiento y la tecnología, también

Transformándonos frente a esta nueva realidad...

Hoy, desde hace años, junto con hacer y ver hacer múltiples prácticas para enfrentar distintos desafíos de crecimiento, sustentabilidad, mejoras económicas y sociales en las organizaciones y las personas que laboran en ellas.

 

Los ciudadanos que habitan nuestra sociedad ya global también lo han hecho en su manera de hacer las cosas (su cultura).

 

Personalmente, también he cambiado y he transformado mi pensamiento y por ende, mi comportamiento.

 

Más aún cuando acabo de descubrir que soy “perennial”. Esas personas se distinguen por mantenerse relevantes, en aprendizaje constante, son curiosas, conectadas a la tecnología y se relacionan con distintos grupos etarios. 

 

No se trata, como en el caso de los Millennials, o Baby Boomers u otro, de una generación que tenga que ver con el año en que nació; su principal factor de agrupamiento no es la edad, lo dice la autora del vocablo como Gina Pell.

 

En su blog, Álvaro Rattinger, dice sobre el concepto de perennial: “son aquellos que se distinguen por un atributo en particular: la relevancia”. Esta generación construyó las redes sociales, actúan como usuarios nativos, son Facebook en gran medida, entre otras características. 

 

Es que son un grupo difícil de detectar ya que no tienen un denominador común claro. “Lo que los liga son los intereses y en esencia son más parecidos a una tribu urbana que a un nicho de mercado”.

 

Hecho este preámbulo y consciente que mi manera de ver el mundo hoy -basado no sólo en mi experiencia sino en mi intuición, los estudios de diferentes  disciplinas y de autores destacados, y sobre todo la capacidad de percibir conceptos que parecían no relacionados- tengo una nueva visión para enfrentar las organizaciones y las sociedades de todo tipo, así como conociendo más a las personas que constituyen estas organizaciones.  

 

Nos han formado en una segregación del conocimiento especializada, disciplinaria y solemos actuar como silos cerrados; por ejemplo un médico, si necesita una interconsulta lo envía a otra especialidad aun no sabiendo mucho, porque actúa como sistema cerrado y no abierto.

 

Lo mismo sucede en otras disciplinas profesionales y en las organizaciones.

 

Por otra parte, hemos estado desconectados de una importante parte del mundo. El occidente no conoce la sabiduría ni las prácticas del oriente, como ejemplo. La especialización está bien pero no podemos imaginar que sólo una disciplina lo es todo. Esto significa tener una apertura mental ante el mundo y el universo

 

Es el momento de cambiar nuestros modelos mentales, el pensamiento, la educación y la forma de liderar, relacionarnos y trabajar dentro de las organizaciones. Para luego actuar en consecuencia entre pensamiento y acción.

 

Si hay interés, en otro blog les contaré sobre esta nueva mentalidad del siglo XXI.

Te invitamos a seguir a Juana Anguita aquí

 

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