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Antonella Vespa – ¿Desde dónde se inicia la inclusión laboral?

¿Desde dónde se inicia la inclusión laboral?

Hace unos días vi la imagen de una Oficina de Empleo en una ciudad española, uno de los países de habla hispana más destacables en materia de accesibilidad e inclusión. Era un edificio antiguo, maravilloso, elegante y distinguido, con una enorme escalera en su ingreso.

Hasta ahí todo maravillo, el problema fue cuando me mostraron el acceso para personas usuarias de silla de ruedas. ¿Sabes donde era? Era tras el edificio, por medio del ingreso al estacionamiento, donde toda la elegancia anterior no existía.

En ese momento, lo primero que pensé fue… ¿me motivaría ir en busca de trabajo a un lugar que desde el ingreso a este me discrimina, y me hace ingresar por otro lugar? Y la verdad es que no.

La verdadera inclusión es aquella que hace que las personas puedan convivir en un mismo ecosistema, sin segregaciones ni diferencias. Creer que somos inclusivos por tener “ingresos especiales para personas con discapacidad”, no es inclusivo, es segregador.

Pero siempre me pregunto, ¿cómo hacer que las personas comprendan esto? Como mostrarles a las personas que toman decisiones en los diversos ámbitos de nuestra sociedad que trabajar por un mundo con igualdad de oportunidades, no es generar espacios de segregación, sino todo lo contrario, generar espacios de unión, comunes, donde se da la real sinergia entre las diferencias individuales.

Cuando una persona con discapacidad busca trabajo, no quiere “cargos especiales”, lo que busca es insertarse laboralmente dentro de la sociedad, con sus propias capacidades, con todo lo que es como persona, no forzando un sistema para su cabida, sino que ingresando a un sistema que lo acoge como persona en su completa integridad.

Lamentablemente hoy, nuestras organizaciones y países aún no entienden este imperante, y seguimos preocupados de “cumplir la ley de inclusión respectiva” colocando la ley por sobre la persona.

Esas personas que ocupan ese puesto quieren poder sentirse acogidas desde el itinerario que realizan cuando salen de sus casas, hasta que llegan a sus oficinas. Quieren tener comodidad en el baño de la organización, en el espacio para almorzar, en el mesón de la cafetería, en el acceso a la maquina dispensadora de alimentos y no sólo en el escritorio que se les asigna. Las personas no quieres espacios especiales, quieren espacios que sirvan para todas las personas y que desde esa perspectiva los incluyan.

La reflexión da para páginas y páginas de ejemplos y diversas situaciones al respecto, pero me quedaría tranquila, si la próxima vez que cruzas tu puerta, piensas en como llegarías al trabajo si no pudieses ver, o si no pudieses oír, o si no pudieses caminar. ¿Sería un lugar acogedor ese lugar de trabajo que habitas día a día para ti, si fueses una persona diferente a la que eres hoy?

Antonella Vespa

Psicóloga Laboral

Magister en Gestión de Personas

Post titulo en Diseño y Accesibilidad Universal (en curso)

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